domingo, 6 de enero de 2013

Dos caras.

En una noche más de insomnio, se retuercen mis pensamientos al igual que siempre.. ¿Por qué me culpo por todo? ¿Por qué me duelen los errores que cometí cuando a vos ni siquiera te interesa? Porque tengo que aceptarlo, no te interesa. Y sí, yo tengo un corazón y siempre me dolió pelearme con la gente. Siempre que dos personas se peleaban pensé que era imposible que me pase a mi, no las entendía. No entendía como podías llamarla "amiga" si realmente no la conocías, confiarle tus secretos esperando que sea de fiar. Y ahora lo entiendo. Y mi problema no es que no pueda pelearme con alguien sino que odio los cambios. ¿Por qué no puede ser todo como antes? ¿Por qué no podés ser la misma de antes, en quién yo confiaba? No, esos pensamientos no son los correctos. No puedo querer que todo sea como antes, porque la verdad es que no cambiaste. Siempre fuiste así, sólo que yo nunca lo supe. Por suerte lo descubrí, ¿no? Ya no tengo por qué confiar en la gente equivocada.. Tengo que dejar de culparme. La culpa no fue de nadie más que tuya, por más que no lo quieras admitir. Y por mucho que me duela como me decepcionaste, no puedo devolvértelo de ninguna manera. No me puedo rebajar a tu nivel, nada de "pagar con la misma moneda". No puedo, no quiero. Quiero creer que soy una buena persona y que no hago ese tipo de cosas. Qué feo pensar que haya personas que tengan dos caras. Yo no. No puedo, no quiero, no soy así.